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20 de Febrero de 2018
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Capítulo IV.




 

Las Deidades Menores

Sucedió, que durante el periodo de calma, se gestaron pensamientos impuros en la mente de ser, y nuevos entes de la misma materia que los dioses mayores pero de menor poder llegaron a la tierra. Éstos dioses se contaban cerca de la treintena, y llegaron para gobernar ciertos seres que no encontraban favor dentro de los dioses ya existentes.
Los treinta dioses eran:
Adonay, Elohim, Zebaoth, la tríada espiritual, representando respectivamente los fenómenos de creación, transformación y destrucción. Nunca se presentan en cuerpo físico, pues sólo son entes espirituales, y no son capaces de personificarse excepto en raras ocasiones.
Alannah, madre de vientos, es el origen de todas las corrientes de aire y habita al mismo tiempo en los puntos cardinales. Suele adoptar un aspecto femenino, o de algún ave, pero no faltará nunca una pluma en su atuendo. Su símbolo es un ala, y donde está dibujado confluyen los vientos.
Baku, alquimista de mentes dormidas, rige los sueños y todo lo que ocurre en ellos, desde los agradables a las pesadillas pasando por los proféticos. Adopta la forma de un elefante que con su trompa absorbe los malos pensamientos. Su símbolo es una Z.
Curaça, protector de los híbridos, habita y protege las bestias con capacidad de razonar. Se suele presentar en aspecto de líquidos, como en forma de agua, sangre o saliva. Se le representa con un vaso mitad agua mitad aceite.
Ennui, inmóvil, rige lo estancado. Se presenta en forma de piedras o sólidos sin capacidad de moverse. Algunas veces se ha encarnado en plantas. Su símbolo es el símbolo de lo infinito.
Éom, director del valor, y de afrontar los destinos con orgullo y decisión, seguridad. Se suele presentar en las armas de las personas que desea conocer y les da fuerza pasajera para abandonarles una vez se confíen. Se le representa con el corazón.
Fenrise, dios de la equidad y la igualdad, y de que siempre haya un equilibrio en todas las cosas. Se suele presentar en forma de lobo, o de humano con cabeza de lobo si le es necesario esgrimir algo. Su símbolo es una cabeza de lobo tallada en una moneda de oro,
Gorgoth, hijo de dragones, dios de esta raza y su sangre en todas sus mezclas. Se suele presentar en formas horrendas y monstruosas en las que encarna poder y fiereza. Se le representa con una boca abierta llena de colmillos.
Jdord, intenso hablador, es el dios de los lenguajes y de los diálogos. Se suele presentar en pergaminos o libros abiertos. Su símbolo es un libro abierto y escrito.
Kinar es el dios de las bestias anfibias y submarinas, que habitan bajo la superficie del agua, pero no protege a los aquratii. Se presenta en forma de pez o de corriente de agua. Su símbolo es el de un pescado.
Lama, tambien llamado Dalay por los enanos, es el regente de la paz, y de la ausencia de conflictos dentro y fuera de las personas. Se presenta en forma de luz o ausencia de la misma o en olores de influencia mítica como la fumigación de la flor de loto o el incienso. Su símbolo es un cículo perfecto trazado con sal.
Labanda, limpiadora de desperfectos, rige lo pulcro y ordenado, lo libre de imperfecciones. Se presenta como el flujo de un líquido blanco y opaco, que puede ser diluido o espeso de forma que cubra la superficie en que se encuentra dejándola lisa. Su símbolo es un cepillo.
Lazash, dios de la rapidez, ordena los movimientos que se producen a gran velocidad y no dan tiempo a que la gente los entienda. Se suele presentar en forma de lagarto o viajar a modo de luz mediante parpadeos constantes. Esté en la forma que esté nunca está quieto. Su símbolo es un rayo horizontal.
Maia, criatura maravillosa, coordina y protege las formas faéricas. Suele presentarse en forma de hada o duende como sus hermanas. Su símbolo son cinco estrellas en espiral en orden decreciente de tamaño.
Olash, acumulador de conocimientos, representa la necesidad de la inteligencia para razonar múltiples conocimientos conocidos por la memoria, que también encarna. Se suele presentar en forma de hombre o azotamentes, y rechaza cuelquier otra forma. Su símbolo es una bolsa de cuero llena de arena donde cada grano significa un pensamiento, o un recuerdo.
Perennä, nacida del espíritu del bastón de Peren-a-perennä, es la diosa del fuego en todas sus formas mundanales y mágicas. Se presenta oculta entre llamas y tiene por símbolo los fuegos de todo tipo,
Ralem es el malvado dios de la guerra y precursor de enfrentamientos a gran escala. Se presenta en forma de fuego, humo, sangre y acero partido o abollado. Su símbolo es un arma clavada en tierra.
Runa es la diosa de la buenaventura, de la fortuna, de la suerte y de los juegos de azar. Se presenta en forma de algún tipo de flor, siendo su preferida una margarita con trece pétalos. Si símbolo es el trébol de cuatro hojas.
Sammash, ángel de la oscuridad, fue antes Lucifer, el dador de luz. Desde que dimitió de Niza, a la que antes servía, se arrastra entre las sombras que torturan las mentes humanas y provoca discordia y cizaña en su interior. Se presenta en su forma primordial de ángel con las alas chamuscadas y el pelo rubio rizado. Su símbolo es la estrella de los condenados.
Sandish, quien habita en las legañas que aparecen al despertar, representa los largos viajes entre este mundo y el otro, que rige su hermano Baku. Se presenta en forma de niebla y siencio. Su símbolo son tres cejas sobre un ojo abierto sin pestañas.
Tetragrammaton es el dios de los rituales y de las matemáticas, de las complejas geometrías que forman los pentagramas. Se presenta en forma bidimensional de alguna figura regular. Su símbolo es un cuadrado dentro de un círculo.
Ur, dios de la tierra y de los gusanos que moran en ella. Se presenta en forma de barro, en un golem y simplemente desde la tierra húmeda. Su símbolo es tierra mojada y agrietada.
Valí, codicioso de poder, rige el deseo de dominio y de soberanía que se asemeja más a la megalomanía que a la ambición. Se presenta en forma de objetos enjoyados raramente animados, como coronas o cetros. Su símbolo es una escalera de dos peldaños, que algunas veces se confunde con un trono de perfil.
Venom, transmisor de la emfermedad y la ponzoña. Se presenta en forma de seres obesos y amorfos cubiertos de pus y llagas. Su símbolo son tres burbujas verdes.
Yupra es la diosa del agua clara y potable. Se presenta en forma de ninfa pero rechaza elaspecto de atrayente belleza porque gusta de soledad. Su símbolo es el Lago Azul visto desde es este.
Zenïm, dios del aire puro y respirable. Se presenta en forma de aire puro y frío que despeja los pulmones al ser inspirado. Su símbolo es la forma de la Montaña Nublada.
Lÿe, dios de las plantas y de la vida vegetal. Se presenta en forma de ent, normalmente. Su símbolo es una hoja de morera.

Todos estos dioses, en llegar a su año de existencia, no fueron capaces de vivir todos unidos sobre la superficie de la tierra, ya que el Landor, que ya se había convertido en una isla flotante, no reconocía la autenticidad de esta sangre y les negaba el paso.
Para evitar la presencia de intrusos en Landor y custodiar las piedras de Crystal Heïm, Origin designó de entre los humanos a nueve caballeros osados y valientes, poseedores de iniciativa, y les dio inmortalidad y fuerza divina para combatir a los intrusos. Ésta fue llamada la Orden de los Nueve Caballeros, Custodio de la Llave de Landor.
Así pues, los dioses se construyeron nuevos universos para ellos sólos, pero en esos universos ellos eran los únicos, pues no tenían poder para crear vida, así que atendian a Neverwere, y daban el nuevo universo a las almas que les adoraban.

Los Primeros Cultos.

Aunque los cultos de los diez dioses mayores estaban bien arraigados en la sociedad de las tres razas, paulatinamente los nuevos dioses se fueron ganando adeptos. En Vena como en Aurum estos cultos estuvieron controlados, porque la influencia de las anteriores órdenes eclesiásticas, especialmente las de Origin y Épheli, ocupaban un papel demasiado importante en las ciudades, y los que no se entregaban a ningún culto eran marginados.
Pero en Ligeia, a pesar de la importancia de los tres dioses mayores en la cultura, fue su individualidad lo que les hizo no despreciar a los adoradores de los nuevos dioses. No se tardó mucho en que se construyesen templos a Adonay o Alannah en las afueras del bosque, en el terreno quemado por el incendio de Grinwëth.
En poco tiempo, la situación de los cultos quedó así: En Vena y Aurum, la gran mayoría siguió adorando a sus antiguos dioses, y fueron pocos los que rehusaron seguir haciéndolo y, despreciados por sus congéneres, tuvieron que establecerse en soledad fuera de las ciudades; y en Ligeia, aunque los elfos siguieron sin olvidar el legado de sus creadores, se entregaban cada vez más adeptos a los nuevos dioses, y les siguieron adorando sin pudor, hasta que estos cultos alcanzaron la mayor parte de la población.
Pero estos cultos no fueron inocentes. En su principio los dioses se ofrecían a proteger o inspirar a sus fieles, pero acabaron pidiendo sacrificios, primero de animales, luego de hombres. Porque algo hay en la naturaleza de los dioses menores. Algo que se gestó en la mente de ser y no se pudo detener. Y es el odio por toda forma de vida mortal.
Por ejemplo, Allanah, diosa de los vientos, odiaba los seres vivos porque ofrecían resistencia a sus bocanadas, o Runa, diosa de la fortuna, consideraba a los mortales sujetos a un destino que no dejaba ocasión para el azar. En definitiva, todos albergaban un rencor oculto, que no se mostraba tal y como es, sino que lo tapaban con mentiras para poder causar más daño.
Olash, dios del conocimiento, sabe que los hombres alcanzar el máximo grado de conocimiento en el momento de morir, y quiere que todos experimenten la hora suprema. Sandish, dios de los sueños, quiere arrastrar a los hombres al mundo de los sueños a traves de que éstos sean placenteros, mientras que su hermano Baku, quiere encerrarlos en el mundo onírico a través de pesadillas. Para atraer a todos los mortales a la extinción, todos se muestran en su lado más apacible, y con sutileza los envían a matarse ellos mismos.

Dumas, el Destierro Hereje.

Nació en el gran asentamiento de Lauvé, en el barrio del Puente a los Caballeros (Knightsbridge), un guerrero que se hizo docto en la magia por insistencia de su familia, ya que procedía de la familia Selene, que se ganó ese nombre por los hechizos descubiertos por una antecesora y que aumentaron la rapidez en la construcción de los asentamientos humanos.
Su nombre era Dumas, y en los barrios circundantes al suyo – eran Angels Crucifixion (Ángeles Crucificados) y Dragonspell (Hechizo de Dragón)- se le apodaba el silencioso, porque era poco hablador. Entre él y su hermano Díma fueron capaces de desarrollar técnicas que eliminaban el componente verbal de los conjuros, requiriendo éstos sólo los gestos físicos.
Pero cuando tenía Dumas unos veinte años, su hermano pequeño, de diecisiete, comenzó a adorar al dios Adonay. Su familia lo mantuvo en secreto todo el tiempo que pudo, hasta que en el año 3642DC el líder Esdat I de Mayor (sucesor de Caronte por línea genealógica) dio un plazo de tres años para que aquellos que no fuesen adoradores de los dioses mayores abandonasen Lauvé, bajo peligro de muerte si se quedaban.
Esta resolución hizo que los guardias investigasen casa por casa a sus habitantes y descubriesen si adoraban a algún dios menor, con motivo de crear un censo con el que identificar a tales herejes y expulsarlos si permanecían más allá de la fecha indicada. Pero la segunda consecuencia de este censo fue que el tal se colocó en el puesto de guardia de la ciudad, a vista y disposición de todo el mundo. Los habitantes de Lauvé inmediatamente se dividieron en dos grupos, y a los herejes no los respetaba ni su propia familia.
Excepción de esto último fueron los hermanos Dumas y Díma. Dumas concertó varias audiencias con el líder Esdat I a propósito de erradicar una ley que consideraba estúpida y, según decía él, únicamente servía a crear conflictos entre sí mismos.
¿Pues acaso no –decía Dumas- hemos convivido varios miles de años entre nosotros creyendo cada uno en un dios diferente?¿No es verdad que la creencia en un dios o en otro no ha cambiado la naturaleza de la persona, haciéndola mejor o peor?
Pero ni el consejo ni Esdat opinaban así, pues mirando dentro de lo que habían convivido, la adoración de Lucio o de Malakian o incluso de Origin había cambiado a las gentes dividiéndolas mediante estereotipos. Y eran estos estereotipos lo que hacía la raza más fácil de controlar. La ciudad no podía arriesgarse al culto de dioses desconocidos.
Los seguidores de Venom, junto a los de Valí o los de cualquier otro dios, salieron de la ciudad encadenados por voluntad propia, para demostrar a su pueblo que salían obligados sin hacer nada malo. Y esto lo hicieron una semana antes del plazo. La mayoría de los otros sectarios ya habían huido y se habían asentado en ciudades alrededor del bosque estrellado.
Díma se quedó en la ciudad hasta el último día, negándose a abandonar antes de tiempo la tierra en la que había nacido y donde tantas grandes cosas había llevado a cabo. Ése último día, Dumas tuvo una última reunión con el consejo y con Esdat, donde no hizo más que repetir lo ya dicho, y al ser desoído, pidió ser desterrado legalmente como todos los sectarios, y que se le prohibiese de nuevo la entrada en la ciudad, bajo pena de muerte.
Ese amanecer, justo en el límite de la fecha de su destierro, Díma y Dumas salieron juntos de Lauvé por las escaleras de Knightsbridge y se alejaron en el horizonte hasta la Ciénaga de los Muertos, donde aquellos que no fueron aceptados en otras ciudades o no se sentían capaces de atravesar el pantano quedaron refugiados, y construyeron un asentamiento.


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2003 - The Exorcist