Clan DLAN
18 de Febrero de 2018
Actualmente tenemos 174 usuarios online.
Clan DLAN
Clan DLAN
Clan DLAN
Clan DLAN
Clan DLAN


[font="Verdana">Lágrimas de fuego:[/font][font="Verdana">
[/font]

[font="Verdana">Noche lluviosa la que acontece. La villa se encuentra en silencio, en la quietud causada por la dura jornada de trabajo en el campo. La lluvia cae incesantemente, tornando en barro el polvo de las calles y los caminos. Nada parece diferenciar a aquella noche de cualquier otra de las que las gentes de la villa hayan vivido pero de forma repentina, el silencio de la noche se ve cesado por el seco ruido de madera contra piedra, proveniente de unas contraventanas mal cerradas. El sonido procede de una morada sencilla y humilde, propia de campesinos y gentes de poca solvencia económica, alzada a las afueras del pueblo. La entrada de la casa se haya presidida por un gran sauce, en cuyas ramas se intentaban guarecer las aves del chaparrón nocturno mientras dormitan atentas al posible ataque de un depredador nocturno.[/font]

[font="Verdana">Un niño de corta edad observa el sauce desde su habitación, suyas son las contraventanas que resuenan, rompiendo con el habitual silencio nocturno. El infante intenta ver a través de la frondosidad del sauce, quiere ver a los pájaros posados en las ramas y se ilusiona con cada sombra que su imaginación le hace vislumbrar. [/font]

[font="Verdana">Los golpes han despertado al resto de los inquilinos de la casa, y seguramente, a muchos de los vecinos. Se oyen pasos acercándose al infante, acompañados de voces de enfado. Un hombre con una abultada nariz, barba y escaso pelo canoso, irrumpe en la estancia. Su faz resulta tenebrosa y la escasa luz del candil que porta no hace más que empeorar su poco agraciado semblante. Al abrir la puerta y descubrir que son las contraventanas del niño la que se encuentra mal cerradas enfurece, tirando el candil en un arrojo de furia. Se acerca de forma enérgica a la ventana, apartando antes con un desmesurado golpe al niño. De forma precipitada cierra la contraventana con un arcaico pero efectivo candado metálico. Caído y magullado en el suelo, el infante empieza a llorar silenciosa y inevitablemente, como si sus lágrimas no fuesen más que el reguero de agua que rebosa de un cubo muy lleno. El campesino abandona el cuarto, gritándole a una tercera persona, mientras atranca la puerta.[/font]

[font="Verdana">El niño sigue llorando tirado en el suelo. Dolorido se intenta incorporar apoyando su espalda contra el muro de piedra. Con los ojos afligidos y medio cerrados, le parece distinguir pequeños destellos brillantes alrededor suya. Con reticencia acerca su mano a uno de ellos intentando cogerlo, pero instintivamente la retira. El destello es una pequeña llama que ha prendido en el suelo de madera. Sus lágrimas, que se siguen deslizando por su cara, no hacen más que avivar el fuego. Su llanto, que empezó como un taciturno sollozo, se ha tornado en un escandaloso alarido. En poco tiempo, la habitación entera siente el abrazo de las llamas.[/font]

[font="Verdana">Al amanecer, lindando con el sauce, solo quedan cenizas y las ruinas de lo que fue un hogar.[/font]