Clan DLAN
21 de Noviembre de 2018
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La puerta de la tierra, por Apostle



Se lo había preguntado un millón de veces, de algún modo sabía que la respuesta estaba en un punto concreto del camino a Amnisos. No había día que Rea no le dedicase un rato a la reconstrucción mental del trayecto que ella y sus hermanas hacían al comienzo de cada mes. Se recostaba en un rincón apartado del patio y comenzaba a imaginar, dentro, muy dentro de su cabeza, intentando capturar todos los detalles: el olor del mar y la retama seca, la temperatura del viento que azuza su rostro, la humedad, el sudor en la mano de Diotima y la suave voz de Egeria, siempre unos metros adelantada, entonando viejas canciones. Aquello que la traía de cabeza sucedía cuando el camino se volvía recto, debía de haber muchos olivos y el viento cambiaba de dirección, era entonces cuando le invadía esa extraña sensación. Rea conocía bien aquella desazón, la sentía siempre al pasar cerca de los templos, y la sintió en dos ocasiones más: una cuando su tercera hermana nació muerta y otra al quedarse Diotima preñada de su primer hijo. Pero esta vez era diferente, como diferentes eran el sabor del pescado y la carne, o la voz de un anciano y la de un niño. En aquel trayecto no pasaban cerca de ningún templo, y tampoco percibía el olor de la muerte o el de la vida, era otra cosa.

Le encantaba degustar el recuerdo de estas sensaciones, algo en su interior se revolvía y en ocasiones había llegado a desmayarse al evocarlas. La primera noche de Luna Nueva no pudo dormir, con el alba partirían hacia Amnisos y se había propuesto descubrir la fuente de aquello.

Cuando amaneció, Rea sintió el calor del sol en la cara como nunca antes lo había hecho, recogió sus cosas y se pusieron en marcha. Las tres hermanas llevaban un buen rato caminando cuando el sendero se enderezó, el olor del olivo joven se hizo patente y supo que estaban cerca. El viento comenzó a soplar en otra dirección, se estremeció, lo sentía próximo. Tiró a Diotima de la mano y les sugirió hacer una breve parada, descendieron por un lado del camino hacia un arroyo en el que podrían refrescarse. Mientras sus hermanas se bañaban, Rea se fue alejando lentamente hacia algún lugar desconocido. Tanteando el terreno notó la piedra bajo sus pies, una gran roca se interpuso en su camino, tras ella sintió una fuerte corriente de aire que portaba un extraño olor a tierra húmeda, el aliento de Gea, una entrada entre las rocas… una cueva, la sensación era cada vez más fuerte.

A Rea le sorprendió la amplitud de la entrada y lo liso del terreno que pisaba, debía de tratarse de una caverna sagrada. Pero algo llamó su atención, el tacto de las paredes de la cueva empezaba a cambiar y donde antes había roca virgen ahora empezaba a palpar el trabajo del hombre. Sus dedos recorrían los relieves tallados a lo largo de la pared de lo que parecía un corredor; se topaba con pilastras, puertas a estancias cerradas… mientras ella seguía recto, hacia donde la llevara aquel extraño pasillo de aquel aún mas extraño recinto. Llevaba casi dos horas caminando cuando notó que el corredor se dividía en dos direcciones, sin dudarlo un momento giró a la izquierda pues de allí manaba la misteriosa fuerza que la había conducido a aquel lugar. Comenzó entonces a percibir distintos olores, algunos le resultaban conocidos, como el que emanaba de los animales muertos o el de la mierda de vaca extrañamente mezclado con el de la del hombre, pero otros no tanto, pues parecían extraños perfumes empujados por la brisa procedente de una estancia abierta al exterior. Siguió el camino del que provenía la corriente, de algún modo tenía la certeza de que el origen de esta era el mismo que el de la sensación que la invadía. Aceleró el paso pues se sabía cerca del objeto de su búsqueda.

La corriente empezaba a notarse con fuerza, un torrente de olores la envolvía: sándalo, almizcle, madera quemada, carne cocinada… y una extraña fragancia que la turbó terriblemente, algo vivo que no olía como nada que ella hubiera conocido antes.

De pronto dejó de tocar pared, había llegado a un recinto, amplio, abierto. A su alrededor escuchaba el palmeo de los tapices agitados por el viento, sentía el frío de la baldosa pulida bajo sus pies, oía hervir el agua en un caldero. Pero había algo más, por encima de todo lo que había en aquel lugar Rea notaba una presencia, algo que irrumpía en su mente, colmándola, y la hacía estremecerse, fuera lo que fuese se trataba del origen y el final de su búsqueda. Se quedó callada, no sabía muy bien si por respeto o por pura prudencia. Una voz rompió el silencio:

-Bienvenida.

Rea jamás había escuchado una voz como aquella, y jamás volvería a hacerlo. Estaba convencida que le hubiera resultado más sencillo levantar un toro que pronunciar una palabra en ese momento, pero aún así lo hizo.

-Ho…hola, cre…creo que estoy en tu casa. Mi… mi nombre es Rea.

Lo que fuera aquello que tenía ante sí estaba tumbado, pues lo oyó incorporarse y comenzó a caminar con pasos lentos y pesados hasta estar frente a ella.

-Rea, Rea… ¿qué te parece? la corriente me ha traído un pétalo. No eres exactamente lo que esperaba, pero aún así me alegro de poder compartir este momento contigo. Dime, ¿sabes quien soy?

-Señor, puedo asegurarle que nunca antes había conocido a nadie que se le pareciese.

Se rió, tenía una risa profunda y gentil. Rea sintió como dos manos descomunales se posaban sobre su rostro, pero no sintió temor alguno. Aquel ser colocó sus pulgares sobre sus ojos cerrados.

-Muy bien hija mía, ahora has de regresar, pues has de saber que espero una importante visita. No abras los ojos hasta que sientas el calor del sol sobre ellos, y hazlo poco a poco. Muchas cosas van a cambiar para nosotros a partir de hoy.

De sus manos comenzó a manar un calor confortable, y Rea sintió que una extraña claridad atravesaba sus párpados.

-Ahora ve, tengo la certeza de que encontrarás el camino de vuelta, vuelve con los tuyos y jamás regreses a este lugar.

Rea se dio la vuelta, no quería contrariar a aquel ser, y enfiló el corredor por el que había venido. Tenía una extraña sensación en los ojos y sentía el deseo de abrirlos, pero por alguna razón se propuso seguir las indicaciones del dueño de aquella casa. Rea caminó y caminó, los olores y las formas de la pared le indicaban el camino de vuelta. Cuando sintió que había llegado a la mitad del recorrido se sentó a tomar aliento, entonces su mano topó con algo extraño en el suelo, lo palpó y notó que seguía a lo largo del pasillo. "¿Quien puede haber colocado este hilo aquí?", se preguntó.


FIN


Basado en el cuento La Casa De Asterión, de Jorge Luis Borges


VEREDICTO DEL JURADO:


[color="#ff8c00">canopus:[/color]

Lenguaje y Ritmo
Pues más que correctos. El lenguaje es rico, la narración fluye con facilidad. Las descripciones son certeras, las palabras son usadas con acierto....

Le doy un 8.6


Originalidad
Para hacerme una idea del relato he tenido que tirar de wikipedia. Cierto es que Borges se quedó con la mejor parte, la de Teseo y Ariadna, que han acaparado más portadas. Pero la historia del resto de habitantes del laberinto del minotauro, me parece muy interesante.

La ley o releo, y se que se me escapa todavía algo, no sé como explicarlo. Eso me gusta mucho.

Le doy un 8.5


Valoración Final
Pues me ha gustado mucho, a pesar de que al ver la obra sobre la que se inspiraba me dije a mi mismo "un listillooo".

Se queda con un 8.6


[color="#ff8c00">Darsha:[/color]

Valoración: Excelente recreación de la etapa heroica de Grecia, creas un escenario riguroso y sólido. Prosa impecable; técnicamente el relato es sobresaliente. Nos conduces de forma acertada junto a una de las víctimas por los pasadizos del refugio del Minotauro. Podemos sentir lo que ella, su propia angustia, así como andar su derrota por el dédalo. El problema que encuentro es que, junto a la doncella, se pueden perder los lectores por ese mismo laberinto, dado que no queda muy claro qué historia quieres contarnos, para qué nos has convocado aquí. Podemos apreciar la humanidad de una bestia, momentos antes de encontrarse con su liberador-ejecutor, pero eso no nos aporta nada nuevo con respecto al relato original, hemos atravesado los mismos recodos otra vez con el mismo resultado. Necesitamos, como requirió Teseo, un hilo de oro que nos saque del relato, que nos conduzca a algún otro lugar, para no quedarnos atrapados, abandonados, perdidos junto al cadáver del hijo de Pasífae.

Puntuación: 7,5


[color="#ff8c00">juan perez:
[/color]
Este relato más parece estar basado en el mito griego de Asterión que en el cuento de Borges.
El relato tiene buen ritmo y entretiene.
Un par de consejos:

"Cuando amaneció, Rea sintió el calor del sol en la cara como nunca antes lo había hecho, recogió sus cosas y se pusieron en marcha. Las tres hermanas llevaban un buen rato caminando cuando el sendero se enderezó, el olor del olivo joven se hizo patente y supo que estaban cerca."

En la primera de estas dos oraciones, no suena muy bien el cambio de persona "se pusieron en marcha", luego de la conjunción "y" y las comas. Quizás podrías sustraer el verbo a la segunda oración y pasarlo a la primera.
"Cuando amaneció, Rea sintió el calor del sol en la cara como nunca antes lo había hecho, recogió sus cosas y las tres hermanas se pusieron en marcha. Llevaban un buen rato caminando cuando el sendero se enderezó, el olor del olivo joven se hizo patente y supo que estaban cerca."

"Rea jamás había escuchado una voz como aquella, y jamás volvería a hacerlo." en realidad lo hace un par de oraciones después, convendría aclararlo.

"Lo que fuera aquello que tenía ante sí estaba tumbado, pues lo oyó incorporarse y comenzó a caminar con pasos lentos y pesados hasta estar frente a ella."
"y comenzar a caminar etc."

Buen relato, entretenido.

Puntuación: 6,5


[color="#ff8c00">Lobo Estepario:[/color]

A ver, la segunda frase del cuento tiene un doble negativo que tira de espaldas al lector mas motivado (no había día que Rea no…). No me pongas la palabra mierda que me descentras: no queda nada bien en este contexto. Por lo demás, todo muy bien y muy correcto. El relato me ha gustado mucho, peeeero:

¿Tú de verdad te crees que el cuento se basa en la casa de Asterión? A mí me parece que mas bien se basa en el mito del Minotauro, cosa que ya es correcta, por otra parte. No digo más, pero piensa en cómo es la personalidad de Asterión de Borges, y cual es la personalidad del tuyo: un huevo a una castaña, no es el mismo Asterión. Uno es como un niño inocente de 500 kilos, otro es un gran señor que hace magias y espera estoico su destino. Si querías que fuese el mismo Asterión, has metido la pata; si la diferencia es intencionada, me callo (pero entonces no lo bases en el cuento de Borges).

Una cosa tiene el cuento: pregúntate si puede ser comprendido en una lectura ciega (es decir, sin saber que se basa en el Chinotauro). Asterión si que se entiende (salvo casos de supina ignorancia) y precisamente uno de los gustirrinines que da el relato es el de la revelación final que da sentido al todo. ¿Cumple tu relato esta premisa? Si es así, tócate la oreja izquierda con el pie derecho.

En cuanto al estilo, como siempre es excelente. Digo como siempre porque, aunque no tengo el nombre del autor, me conozco tu manera de escribir de sobra como para no reconocerte. Sin embargo, se nota que has escrito este relato con el tiempo pegado al culo, que no lo has dejado reposar, y que podrías haberlo hecho mucho mejor, tal y como lo hiciste en la edición anterior con un relato ganador por justicia. Te has ido de vareta describiendo las visicitudes de Rea hasta hacerlas ligeramente aburridas, y te has quedado corto en la parte principal del relato: si el cuento hubiera dormido, en una lectura posterior te hubieras dado cuenta de este detalle.

Pese a los palos, el relato sigue siendo muy bueno en su conjunto, por lo cual te felicito y mucho: ya tienes otra buena creación en tu haber.

Puntuación: 8,5


[color="#ff8c00">Rhaenys:[/color]

No podría asegurar que este relato esté más basado en el cuento de Borges que en el propio mito del Minotauro, salvo por la humanización que se hace del mismo. Es un texto bien elaborado, pero creo que se hubiera beneficiado de una edición un poco más intensa. El ritmo es a veces un poco irregular, las frases separadas por comas piden un engarce más armónico. Faltan algunas tildes. Las sensaciones de Rea, sin embargo, sus impresiones, la entrada al laberinto, su encuentro con un misterioso ser, están muy logradas. El final nos reserva una sorpresa y nos revela el momento en que se desarrolla la historia, nos hace un guiño y pone el cierre con elegancia y sutilidad.

Puntuación: 8


PUNTUACIÓN MEDIA: 7,82