Clan DLAN
19 de Agosto de 2018
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Buenas gente, hacía tiempo que no publicaba nada y bastante que no escribía, pero hace poco terminé mi primera novela, Taen que consta de dos partes: "Solos" y "El Viaje". La primera parte ya la publiqué aquí en DLan (no se si alguien se acordará, pero podéis leerla aquí: http://www.clandlan.net/foros/index.php?showtopic=16183) y la segunda es la que he terminado. Y bueno, me he decidido a publicarla, aunque se que le falta aún edición y repaso, quería compartirla. Así que sin más dilación aquí la tenéis:



El Viaje




1

Raél caminaba delante, y Rhûn iba tras suya. La mañana había salido nebulosa, pero no empezó a llover hasta el mediodía. Tuvieron que parar y refugiarse bajo las profundas copas de los árboles del Bosque de Arnaen, el cual debían atravesar para llegar al otro lado del Valle Huren, donde se escondían el inexplorado Valle de la Niebla. Hacía ya una semana desde que salieron del pueblo dispuestos a superar la última prueba, “El Viaje”, que consistía en una larga travesía donde debían purgar sus demonios interiores, superar sus miedos y conocerse a sí mismos. Sin embargo, sabían que algo ocultaba, como sabían que algo malo había en La Prueba. De hecho, antes de ir, sus padres les pusieron sobre aviso del Hombre-Pez y el Gusano. Del Monstruo no, porque creyeron que no estaba despierto…pero no fue así. Esto estaba prohibido, pero tanto a Méylon como a Lhána poco les importaba muy poco las normas de la Academia regentada por Séylon, y más aún a Lhána.
Pero de aquello ya hacía 10 años, ahora Raél y Rhûn eran mayores y más maduros. Habían terminado sus estudios en la Academia y se dedicaban cada cual a lo que mejor se les daba. Rhûn decidió ser profesor en la Academia, para aleccionar adecuadamente a los más jóvenes, mientras que Raél prefirió hacerse un hueco en el gobierno del pueblo, con miras hacia el gobierno central, pues él quería irse de allí y explorar el gran Continente de los Elan por completo. De hecho, para Raél este Viaje era su oportunidad de oro para salir del pueblo y viajar libre. Sabía que se encontrarían con peligros, pero no lo importaba, mientras continuaran explorando nuevas tierras y conocieran gente nueva.
Rhûn, por el contrario, no estaba muy seguro del cometido del Viaje. Tenía la intuición de que su tío Séylon les ocultaba algo importante, pero no sabía qué. Durante estos 10 años pudo conocer mejor a su pariente, ya que formaba parte del equipo docente de la Academia. Descubrió pues que Séylon era una gran persona, un gran Harelan: sabio, racional y que respetaba la Ley y el Orden por encima de todo. Pero tras esa máscara de sociabilidad y sabiduría, se ocultaba una persona calculadora, fría y manipuladora, capaz de engañar y manejar a su propio hermano y a la gente del pueblo si fuera menester. Rhûn se decepcionó al encontrar esta verdad, pero algo ya sospechaba de pequeño y sus padres sabían cómo era Séylon, incluso su propio hermano, Méylon sabía que no era una buena persona. Sin embargo, Rhûn creía que algo debía haberle convertido en lo que era ahora, algo que sólo supo más tarde de boca de sus padres.


2

El Imperio Harelan había caído 6 años antes, pero eso nadie del pueblo lo sabía. De hecho, nadie en todo el Continente de los Elan conocía la existencia del pueblo de Táen, sólo el Emperador…pero éste murió durante la Revuelta Civil a manos de los rebeldes que derrocaron el Imperio e instauraron el nuevo gobierno: la Oligarquía de los Justos, cuyas bases eran la Razón, la Ley y la Justicia, principios básicos para todo Harelan.
Pero no todos en Táen desconocían los hechos históricos que ocurrían mientras ellos continuaban con sus tranquilas vidas, Séylon recibió un último mensaje del Emperador, que decía:

<< La Resistencia ha tomado Kaen, así que mi fin está próximo. Nadie debe saber de la existencia del pueblo ni de la Academia. Debes acabar con todas las pruebas. Destruye el pueblo y dispersa a la gente. Disuelve la Academia y elimina a los profesores y a todo aquél que sepa demasiado. En cuanto a ti, desaparece, vete a otro lugar y vive una nueva vida. No tengo más tiempo, ya vienen. >>

Séylon quedó bastante afectado por esta carta. Sabía que el Imperio iba a caer, que los rebeldes eran cada vez más numerosos y pronto derrocarían el gobierno…pero pedirle a él que destruyera el pueblo, disolviera la Academia y acabara con casi toda la gente era demasiado, no podía aguantar algo así. Durante semanas estuvo deprimido y enfadado a la vez. Todas sus expectativas se habían visto truncadas. Pensaba ocuparse de la Academia, cambiar métodos…y justo ahora le llegaba esa maldita carta destruyendo sus sueños. Séylon maldijo al Emperador y le deseó una muerte patética y humillante y que incluso después de muerto sufriera mil pesares y tormentos. Largo tiempo pasó pensando en qué hacer, puesto que se negaba a seguir las instrucciones de la carta que, al fin y al cabo, no eran más que los últimos delirios de un Emperador que fue perdiendo la razón hasta su caída. Durante ese tiempo, se ocupó de la Academia con un redoblado entusiasmo, e incluso pensó en anular la Prueba, pues de todas formas, ya no era útil. Pero había un problema en la anulación: El Gusano. Este monstruoso ser era conocido por los antiguos Heelan, los predecesores y origen de los 3 pueblos Elan: los Harelan, los Darelan y los Mirelan. Estos primigenios parientes relatan en uno de sus mitos la llegada a este mundo de un Espíritu, ya antiguo por aquél entonces, que ellos llamaron: “La Devoradora de Mundos” pues se alimentaba de la energía espiritual que emana de ciertos planetas.
Según cuenta el mito, este Espíritu femenino cobró forma de Gusano gigante y se ocultó en lo más profundo de la tierra. Los Heelan, por miedo de que devorara al Espíritu del Planeta y en consecuencia, ellos muriesen, llegaron a un Pacto en el que se ofrecieron a alimentarla hasta que se saciara. Sin embargo, su hambre nunca se sació, de manera que el Pacto seguirá vigente.

De alguna manera, Séylon había acabado siendo el último con el que mantenía intacto el Pacto con el Gusano. Los antiguos Heelan no decían cómo romper el Pacto, ya que de hacerlo, las consecuencias serían demasiado graves. Pero lo cierto es que Séylon no quería mantenerlo por más tiempo, ya que ahora no tenía sentido para él ni la Prueba, ni el Pacto ni nada. Poco le importaban las consecuencias…rompería el Pacto y se liberaría de una pesada carga.


3

-Deberíamos acampar aquí -aconsejó Raél- Se está haciendo de noche y pronto no veremos nada.
-Vale, descansemos que estoy hecho polvo…-respondió Rhûn, quitándose la mochila y sentándose en el suelo.

Rhûn consultó el mapa que llevaban: estaban en una zona montañosa en el norte del valle. Habían acampado en una cueva natural, que les servía de refugio contra posibles lluvias o los animales del bosque, como lobos u osos. Ayudó a Raél a montar la tienda de campaña y encendieron un pequeño fuego, donde prepararon la carne del ciervo que habían cazado el día anterior.

-Rhûn.
-Dime hermano.
-….no hagas “cosas” esta noche. -dijo serio Raél.
-¿¿QUÉ?? ¡De qué vas! -gritó Rhûn, rojo como un tomate.
-¡¡JAJAJA!! ¡Qué bueno, tendrías que haber visto qué cara se te ha quedado!
-Uhm…ya te vale, cabrón.
-Jajaja, venga no te enfades, era broma….no miraré, venga.
-¡Que te calles!

A pesar de tener Raél 25 años y Rhûn 18, seguían siendo, en cierta manera, como los niños que eran antes. Pero las cosas habían cambiado mucho en ese tiempo. Durante un tiempo, su estrecha relación se perdió. “Y todo por culpa de Silara….-pensó Rhûn- No, la culpa fue nuestra. Culparla a ella es absurdo, hay que aceptar la culpa de lo que pasó…”


4

[18 años atrás]

Los días pasaban tranquilos y sin sorpresas para los dos hermanos. Todo había vuelto a la normalidad, con la única diferencia de que ahora iban a otra clase, a la de los Sacerdotes. Todos los alumnos de esta clase (la cual era impartida por Maestros Superiores) eran más mayores que Raél y bastante más que Rhûn, pues tenían entre 20 y 25 años, mientras que Raél tenía 17 y Rhûn 10 años. Sin embargo, los trataban como a los demás debido a su potencial (sobretodo Rhûn). Las clases eran más duras y tanto la teoría como la práctica eran bastante técnicas y complejas. A pesar de ello, no era difícil para Raél y nada difícil para Rhûn. Todos los Maestros coincidían en que los dos hermanos tenían una capacidad increíble, con el pequeño destacando muy por encima de todos los alumnos de la Academia de Hechicería Superior. Ésto provocaba que se aburrieran un poco en clase, aunque todos los días aprendían algo nuevo. A pesar de ello, estaban todo el día esperando que acabaran las clases para salir a jugar. Iban al bosque cercano, al río que bordeaba el pueblo, etc. Pero siempre solos. Nunca jugaban con otros niños, siempre lo hacían todo ellos dos solos. No necesitaban la compañía de nadie, más que la de ellos. Sus padres se preocupaban de este aislamiento, pero pensaron que era normal, después de lo que habían pasado en La Prueba.
La vida en aquél pueblo era así, todos aceptaban lo que ocurría, pero nadie hablaba de ello. Se apoyaban mutuamente, formaban una comunidad unida y agradable...pero eso sóloe ra la máscara social. Dentro de cada hogar había una historia terrible, un horror oculto que nadie mostraba al exterior, porque sabían que los demás habían pasado por lo mismo. Desde su fundación 100 años atrás, esta había sido la forma de vida de las gente de Táen...y así seguiría siempre, hasta que algún día cayera como el Imperio que lo fundó.

Tras haber sufrido todas aquellas malas experiencias en La Prueba, los hermanos Kaérim habían desarrollado un vínculo muy fuerte, tanto que un día descubrieron que podían saber qué sentía el otro exactamente: habían desarrollado la Empatía, la capacidad de conocer los sentimientos de los demás. Les pareció divertido al principio, porque podían cotillear lo que sentía otra gente sin que lo supiesen. Sin embargo, un día decidieron que echarían un vistazo al “corazón” de su tío Séylon.
-¿Tú crees que se dará cuenta? -preguntó preocupado Rhûn.
-¡Bah, da igual! Miremos en su corazón y si se da cuenta, decimos que lo hicimos sin querer mientras probábamos la Empatía y ya está. -respondió Raél, quitándole importancia al asunto.
-Vale, vale, intentémoslo, venga.
Ambos se concentraron en su tío, usando la Empatía, que comenzó a fluir entre los dos como una luz viviente, una serpiente luminosa de color verde intenso que les rodeó y envolvió. Poco a poco, los sentimientos que guardaban hacia él y los sentimientos captados confluyeron, formando una sola unidad. Emoción a emoción, se unieron todas y al poco, formaron una única palabra: ODIO. Un fuerte odio irracional que no entiende nada, sólo más y más odio. Vieron que ese Odio se manifestaba en Séylon como la Venganza y ese Odio y Venganza, poco a poco le conducían a la Locura. La Empatía acabó, pero esas tres palabras (Odio, Venganza, Locura) se quedaron grabadas en las mentes de los hermanos.
-Buf...está muy mal. ¿Qué sería lo que provocó tanto odio?
-No lo sé...pero se protege bien, no hemos podido adivinar nada.
-Supongo....que da igual. Son cosas suyas, ¿no?
-Sí...supongo. -aunque Rhûn no estaba seguro- Creo que de ahora en adelante tendremos que tener mucho cuidado con Séylon.
-Seh...no es un “buen tío”.
-Qué malo ¡jajaja!
-¡Eh, no te pases! -se quejó Raél- Es lo primero que se me ha ocurrido.
-En fin, venga vamos a casa, que ya tengo hambre y es tarde.
-Venga, vamos.
Durante meses, continuaron con su vida tranquila, iban a clase, salían por los alrededores del pueblo (hasta donde les estaba permitido, si salían más allá les castigarían severamente) y pasaban el tiempo jugando o probando sus poderes. A pesar de no fiarse de su tío, no pudieron saber que Séylon preparaba una misión “especial” para ellos, ya que ahora eran Sacerdotes y debían actuar como tales. “Pronto -pensaba Séylon- esos dos mocosos pondrán a prueba su Valor y su Juicio….y sólo espero que fracasen esta vez.”