Clan DLAN
21 de Noviembre de 2018
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[left][color="#800000"> Marionetas de Dios[/color] [/left]
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[left] [Siglo V, Prusia][/left]



Azufre,sodio,litio,magnesio,hierro...cualquiera de los elementos que componen la materia...esto es el genesis de la vida y no ese que llaman Dios.

Corre por mis venas y corre por las suyas...la vida,la sangre,los elementos que por ella circulan,lo llaman pecado...¿la sabiduria es pecado?...entonces soy el mayor pecador de la historia.

Naci en un pequeño pueblo aleman de montaña y,contrario a la mayoria,no quise conformarme con saber que el cielo me espera si soy buen cristiano.Me aisle de la sucia ignorancia y me sumergi en la belleza del arte de la alquimia,encerrado en una pequeña cabaña en las afueras del pueblo me converti en un amante incansable del conocimiento.Dia tras dia,noche tras noche descubri,aprendi e investigue el porque estamos aquí,que nos compone,que nos diferencia...me llamaron loco una vez...¿no es mas locura creer a ciegas que procedemos de un trozo de barro?...parece que el mundo ha perdido la cordura y solo es capaz de seguir una voz que les dicta un estupido e infantil cuento de hadas.

Mi vida transcurre en las sombras,para evitar ser visto,por los ojos de la muchedumbre que teme lo que no comprende.Fui cuidadoso hasta el punto de vigilar incluso durante largas noches la cercania de extraños que pusieran en peligro lo mas importante para mi...mis investigaciones,mis apuntes,mis secretos...sabia el precio a pagar por ser victima de la mas despiadada de las asesinas,la ignorancia.Por eso cuando aquel frio dia de invierno divise en el horizonte a mi temida enemiga acercandose con antorchas,horcas y palos comprendi que mi prohibido viaje de sabiduria se habia terminado...nunca comprendí cómo la ignorancia fue más fuerte que la inteligencia...¿Cómo lograrían esos necios entender que estaba cometiendo un "pecado"?




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... [La noche anterior]




-...Entonces, ¿está segura, hija mía?

-Sí, ese perro mestizo, si me lo permite vuesa merced, es un brujo, seguro que le enseñaron trucos malignos esos druidas del infierno.

-Bien, bien, pero dígame, ¿le ha visto hacer algo?

-Verá, monseñor, hace unos días fui a la cabaña del desviado de mi sobrino, pero no estaba. Sin embargo, vi algo que me horrorizó -santiguándose.

-¿Qué vió?

-Vi una escena como sacada del mismo infierno, habían huesos tirados, sangre en botellas, y ¡oh dios mío! ... trozos de personas -entre sollozos- Entonces, corrí a casa asustada y cuando me recuperé, me decidí ir a contároslo.

-Y has hecho bien, hija mía...mañana atraparemos a ese hijo de Satanás.

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Mi destino final, más civilizadamente de lo que esperaba, llamó a la puerta. Al otro lado, la voz de ese mensajero de Dios, quería conversar conmigo para acusarme públicamente de mil y un delirios.

-Hijo del diablo, abre la puerta y asume el castigo que Dios, nuestro señor, quiere que sea imputado.

En aquél momento, al oír aquellas palabras, la verme sin salida ni huída alguna...al verme destinado a una muerte cruel, algo se encendió en mí, y el odio y la ira acumulados surgió en forma de desafío. Desafío a las estúpdias gentes que me acusaban de pecador cuando ellos eran quienes pecaban contra la inteligencia. Abrí la puerta y grité:

-¡Estúpidos aldeanos, dejadme trabajar tranquilo, no tengo tiempo para vuestros ridículos juegos!

Cerré la puerta de golpe, y al oír el silencio de aquellos, comencé reírme a carcajadas.

-¡¡Abre, hijo del mal, o tendremos que entrar nosotros por la fuerza!! -gritaba la gente al oír mis carcajadas.

La masa idiota golpeaba la puerta y las ventanas furiosamente, así que decidí abrir la puerta, no sin antes coger algo de la mesa. Abrí la puerta e hice pasar amablemente al sacerdote. Como todo estaba recogido, nadie se asustó ridículamente, es más, las pocas gentes que acompañaban al clérigo no vieron nada raro ni fuera de lugar. Invité al siervo de Dios a sentarse y conversar, a lo que éste aceptó.

-¿De qué se me acusa, si puede saberse?

-Ciertos buenos cristianos te han visto realizar extraños ritos y ocultar en tu cabaña restos humanos.

Todos se santiguaron y susurraron sus plegarias...necios, es por el conocimiento, es por la gran alquimia.

-Mis unicos actos fueron una diseccion y bibiseccion de ciertas partes de la anatomia humana para poder observar y comprender su funcionamiento...ya que no somos un trozo de barro,¿sabe?Para poder ayudar a las personas de carne y hueso el dia de mañana tenia que aprender primero como somos por dentro...una vez lo consegui elabore exactas recetas con sueros que podran reconstituir a los enfermos.

-¡Tú no tienes la gracia de Nuestro Señor para obrar esos milagros!

-¿Que no? ¡¡Ande, pruebelo!!

Cogí al cura y le obligué a tragar el suero que anteriormente había cogido de la mesa. La gente me separó, sí, pero ese sacerdote ingirió todo el compuesto.

Acto seguido, cayó al suelo vomitando y comvulsionándose.

-¿Siente ahora la gracia divina, eh? ¡Jajajaja!

La gente empezó a gritar e intantar socorrer al sacerdote, pero fue inútil, no volvió a la consciencia. Si todo sigue mis cálculos, morirá en un par de días con una fiebre tan alta que el cerebro se le licuará.

El enfurecido gentío me sacó a golpes de la cabaña y, mientras le prendían fuego, me ataron las manos con una gruesa cuerda. Grité, patalaeé, les insulté, y hasta supliqué, pero no pude evitar que las llamas devoraran toda mi vida de alquimia e investigación.

Despojado cruelmente de mi pasión, privado de mi libertad...vi que lo siguiente que iba a ser destruído sería mi alma, mi esencia. Y para ello, iban a quemarme con las llamas de su propia ignorancia.




Los guardias cogieron de la cuerda y me arrastraron hacia la plaza del pueblo, a través del tortuoso medio kilómetro que me separaba de mi inocuo destino. Mientras me llevaban, empecé a pensar en la muerte, concretamente en lo espantosa que iba a ser la mía...Según mis estudios, sucedía lo siguiente: lo primero en consumirse, eran las manos, hombros, pecho y rostro; después estallarían los ojos y el intenso dolor se prolongaría unos diez minutos antes de morir. ¿Y todo por intentar construir un futuro mejor? No quiero esa muerte, no quiero un castigo que no me corresponde.

Miré a los guaridas. Ambos portaban armas, anchas espadas de hierro, pero afiladas lo suficiente como para rebanar algún miembro. La mejor opción dentro de mi escabrosa situación era provocar a los guardias y morir rápidamente bajo sus espadas. Así que, comencé a provocarles...




-¡Eh, perros! -grité a los guardias.

-¿Qué? -se giraron- ¿Qué nos has llamado?

-¡Lo que sois, hijos de loba, títeres de campesinos!

-¡Repite eso, maldito! -dijo uno de los guardias sacando la espada.

-¡Sucios cobardes! ¡Escupo en vuestros ridículos valores! ¡Vuestra valentía es menor que la de una niña pequeña!

Los guardias, coléricos, se dirigieron hacia mí con las armas en mano. Por un momento, el helado brillo de las espadas me envolvió y sentí que ese sería mi esperado apocalipsis personal.

Desgraciadamente, el sueño se rompió en mil pedazos cuando aquellos mugrientos zafios detuvieron a los guardias. Les impidieron matarme allí mismo por un motivo irónico: el fuego debía ser mi verdugo porque purificaría mis pecados. Justamente mis "pecados" era y será lo único que daba sentido a mi existencia...aún después de muerto, querían seguir arrebatándome mi única obsesión.

Así pues, fallido mi intento de recibir un final más digno, proseguimos el camino rumbo a la plaza que sentenciaría mi muerte.

Entramos en la plaza y el estruendo de los gritos que clamaban verme arder me ensordecieron. Realmente, aquellos necios no querían que "pagara por mis pecados", sino ver el sádico espectáculo que aguardaba...como en el coliseo de los romanos a los que tanto odiaban. Parece ser que el morbo de ver sangre es lo único que perdura entre las generaciones...

Mientras me llevaban hacia la pira, la gente me arrojó todo tipo de cosas, piedras, verduras, etc. No me importó lo más mínimo, lo único que me preocupaba era el poste de madera que se erguía ante mí. Como el sacedote se encontraba "indispuesto", el monaguillo leyó los cargos acompañado de quien había revelado tan "verdadera" información.

Al ver a mi delator, mi rostro se tornó en una mezcla de sorpresa, dolor y profunda ira.

-¡Tú, sucia ramera mentirosa! ¡Arderás en el infierno y tu alma estará tan podrida que ni el mismo Diablo la querrá!

-No, quien va a arder serás tú, por ser un brujo de Satanás.

La ira me invadió y conseguí desatarme las manos para abalanzarme cual animal salvaje sobre la mujer que había roto mi vida. La golpeé sin control alguno hasta que me arrancaron y me ataron, esta vez al poste. Toda la gente, se retiró de la pira, llevándose a la malherida serpiente que era mi tía.

Un hombre se acercó con una antorcha encendida en la mano. El griterío creció y creció hasta que, en un segundo,se detuvo. Supe que en ese instante comenzaría a prender.

Oi los primeros chasquidos de las hierbas secas que estaban a mis pies y quise que aquella acabara cuanto antes...no lentamente...dolorosamente...¿si existe un ser superior de verdad creen que le importara contemplarme arder?

El humo comenzaba a subir y a marearme,podia sentir el intenso calor acercarse indiferente.Mi mente se tambaleaba en un sin fin de ultimas ideas...alquimia...ignorancia...injusticia...traicion...las palabras me abrazaban con fuerza y yo queria arrojarlas a lo mas profundo de mi consciencia.

Queria perder la consciencia...queria perderme...pero lo unico que sentia era un agudo y concentrado dolor proviniente de mis extremidades inferiores.Tras observar rapidamente que el fuego se estaba haciendo ya conmigo pense en gritar y suplicar...¿...gritar y suplicar...?....la mas fria de las manos me acaricio y me susurro:

-'Tu eres Haraenan Gunz Laranan,el gran alquimista...y eso nadie jamas podra arrebatartelo.El mundo llorara tras tu muerte porque se apago una de sus estrellas mas luminosas'

-.......¿Quien eres?...-pregunte con mi ultimo aliento.

-La madre de la alquimia y tu amante incondicional...estoy y estare siempre dentro de ti.

La suave voz se apago y con ella mi vida tambien...mi existencia terrenal se desvanecio en garras de la ignorancia pero lo que jamas desaparecera,como me dijo la justa madre,sera mi espiritu bendecido por el maravilloso don de la curiosidad cientifica.