Clan DLAN
25 de Mayo de 2018
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Capítulo 2: Demonios interiores

-¿Pero qué estás diciendo?-preguntó Shinain con un cierto tono de miedo y de incredulidad.
-Ya no escucharé más tus palabras-dijo Loar pasando por delante de ella la lanza-no podrás volverme a engañar.
-Escúchame-rogó él mientras iba dando pasos hacia atrás-yo no te abandone...
-¡CALLA!-gritó Loar mientras se dirigía hacía él.

Entonces Shinain sacó su espada y pudo parar el poderoso golpe que Loar le intentó propinar. Mientras él aguantaba todo el peso de la joven, pudo apartarse para intentar no herirla, pero ella estaba totalmente decidida en acabar de una vez por todas con el hombre al que amaba.

-¿Por qué haces esto?-preguntó Shinain mientras pensaba en como librarse de ella.
-¿Qué por qué lo hago?-preguntó ella casi riéndose-Porque siempre me has engañado. Por tu egoísmo.
-¿Cómo?
-Sí-dijo ella mientras clavaba la lanza en el suelo-después de lo que paso esa noche ocurrió el incendio. Si te hubieras quedado conmigo hubiera cumplido mi sueño.
-¿Cuál era tu sueño?-pregunto Atla metiéndose de lleno en la conversación.
-Mi sueño era morir al lado de Shinain-dijo Loar mirando a Atla fijamente.

Tras la confesión de Loar se formó un silencio sepulcral. El grupo pensó que era un sueño rebuscado e incluso algo oscuro, pero también era el sueño de una mujer enamorada.

-Es por eso-continuó Loar con lágrimas en los ojos-que quería que te quedaras, quería morir con la persona a la que me amaba.
-Eso... es asqueroso-dijo Shinain con un gesto de desprecio-Es la cosa más egoísta que he oído en mi vida. ¿Y te atreves a llamármelo a mí?
-¡No te acerques a mí!-gritó Loar mientras daba pasos para atrás.
-Lo siento, Loar.-dijo Shinain mientras cogió con su mano la de ella-no quería que me odiases porque quería regresar al pueblo y seguir abrazándote.
-Shinain...-dijo Atla en voz baja para que no le oyera.

Cuando Shinain se encontró lo suficientemente cerca y tras decirle lo que pensaba a Loar, ambos se fundieron en un abrazo con el que harían las paces.

-Loar, perdóname-dijo Shinain mientras puso sus manos en la cara de ella y la fue acercando para darle un beso.
-Te.. quiero...-susurró ella en un momento de felicidad total.

Pero entonces, Shinain puso una de las manos en la base del cráneo y otra en la barbilla y acercó sus labios al oído de ella.

-Lo siento.

Y con un rápido movimiento, Shinain rompió el cuello de la joven, la cuál cayó desplomada en el suelo con una expresión de saber en el último momento que era lo que él iba a hacer, pero era demasiado tarde para poder evitarlo, y el crujido inundó todos los pasadizos de la cueva.
Él estaba allí, delante del cuerpo sin vida de Loar y miró sus manos y pensó que como dos manos desnudas podían quitar una vida tan fácilmente, incluso la de las personas queridas.
Atla y Caine se acercaron a Shinain para esperar alguna reacción del joven que de momento sólo estaba mirando sus manos. Cuando llegaron, la princesa se acercó, poniendo la mano sobre su hombro.

-Shinain, ¿te encuentras bien?-preguntó Atla apretando con su mano el hombro del joven.
-... No-contestó el joven dirigiéndose hacia la lanza de Loar y cogiéndola.
-¡Espéranos!-dijo Caine siguiendo a Atla y girándose para ver por última vez el cuerpo de Loar.

De nuevo, el grupo se encontró en los túneles de la cueva, y el conjuro de la bola de luz de Atla había dejado de funcionar, así que recorrieron los túneles a oscuras y la princesa intentaba hablar una y otra vez con Shinain sin obtener ninguna palabra a cambio y entonces se dio cuenta de que Loar era más importante para él de lo que ella creía y en ese momento ella sintió el dolor que tuvo que ser el hecho de matar a su propia amiga. Tras recorrer un largo trecho por los oscuros túneles, al fondo pudieron ver una luz que alumbraba parte de los túneles creando sombras en los pasajes.

-¡Allí hay una luz!-dijo Caine señalando hacia dónde venía.
-¡Vayamos hacia allá!-dijo Atla levantando un poco de luz y cogiendo la mano libre de Shinain.

El grupo aligeró el paso dirigiéndose hacia el lugar de dónde provenía y al llegar vieron una escena que les resultó familiar. Allí había una pequeña estancia y en el centro había un joven de piel ligeramente más blanca de lo normal, sin la parte superior de la ropa, totalmente inconsciente y atado con unas cadenas a la pared. En su pecho había una gran herida abierta de dónde había salido gran cantidad de sangre y probablemente había muerto por desangramiento, además, su pelo, de un color ligeramente violeta y largo le tapaba la cara y no podían ver su cara directamente.

-Creo...-dijo Caine con el casco quitado y rascándose la barbilla-que este chico está muerto.
-Es verdad-afirmó Atla asintiendo con la cabeza-no hay más que mirarle el corte del pecho y el color de la piel.

Entonces, Atla se acercó hacia el joven con tal de verle la cara y se agachó apartando el liso pelo del muerto y de repente, abrió los ojos haciendo que Atla comenzase a gritar como una loca y se lanzase a Caine para protegerla.

-¡Jajaja!-comenzó a reírse el joven-Perdona por haberte engañado, princesa.
-¿Cómo...-preguntó Atla intentando mantener la calma-cómo sabes mi nombre?
-Primero, ¿podéis quitarme las cadenas?-reclamó el joven intentando levantarse.
-Sí, claro-dijo Caine mientras cogió la espada-Apártate.

Con dos rápidos mandobles de espada, el guerrero rompió las cadenas que ataban al joven y se las quito para después frotarse las muñecas que las tenía rojas por culpa de las cadenas,

-Sé tu nombre, porque mi objetivo era llegar hasta Krizea y pedirte ayuda para mi pueblo-explicó mientras buscaba la ropa que le quedaba por ponerse.
-¡Ah!-suspiró Atla mirando al suelo y a Shinain de vez en cuando.
-¡Aquí están!-dijo el chico mientras se puso una gabardina negra que llegaba hasta el suelo y que hacía juego con el pantalón también negro-Por cierto, me llamo Joneal Sagren.

Tras decir esto, el joven se arrodilló delante de Atla haciéndole la típica reverencia a un miembro de la realeza.

-¡Eh!-exclamó Atla sorprendida por el gesto-¡Jamás vuelvas a hacer eso!¡No me gusta que me traten así... y menos si no estoy en palacio!
-¡Jeje!-rió Joneal mientras volvía a ponerse de pie y tras quitar la tierra que le había quedado en las rodillas.
-¿Y cuál era tu propósito de la visita?-preguntó Caine sospechando del joven.
-¡Ah, claro! Vengo del pueblo de Vagrante, en el otro continente porque estamos siendo atacados por un grupo militar-explicó Joneal muy bien mientras movía las manos-pero al llegar me encontré con que el castillo estaba en llamas y después me encontré con el grupo de los orcos que me secuestraron debido a que tenía esto en mi poder.

Tras decir la última frase, Joneal puso una mano en su cabeza y ambas comenzaron a brillar y de repente, una orbe apareció de su cabeza, una orbe color rojo sangre que simulaba unas llamas que estaban ardiendo en su interior.
-¿Esta orbe no es...?-preguntó Atla totalmente intrigada sin poder quitarle el ojo de encima a la orbe.
-Esta es una de las orbes originales, concretamente, la orbe original fuego-contestó Joneal con la orbe en su mano-Por cierto, ¿quién es ése?
-Su nombre es Shinain-dijo Atla sin poder quitarle el ojo de encima a la orbe-está un poco débil.
-Encantado-dijo Joneal levantando la mano-¿Y tú eres Caine Sabin, no? En mi pueblo se hablan maravillas de ti como gran guerrero.

Tras una larga charla en la pequeña cueva donde encontraron al chico, el grupo estaba dispuesto a dirigirse hacia el exterior, siguiendo el consejo de Joneal ya que tenía una memoria extraordinaria.
Finalmente, consiguieron llegar al exterior y Shinain se separó del grupo, se arrodilló en el suelo y comenzó a hacer un pequeño montón de tierra simbolizando la tumba de Loar y arriba del todo, clavó la lanza de ella. Atla se puso a su lado y miro a Shinain a la cara.

-No te eches la culpa de ello-dijo Atla intentando hacer regresar al Shinain de hace poco más que una hora-has hecho lo correcto, sino ella hubiera acabado matándote.
-¿Tú crees?-preguntó Shinain sin dejar de mirar el montón de tierra-¿Dios no me castigará?
-Ahora no es momento de pensar en él. Vámonos de aquí.
-... Gracias-dijo Shinain sonriendo a Atla de nuevo.

Cuando los dos se unieron de nuevo a Joneal y Caine, el primero se quedó mirando a Shinain como si le conociese de algo y finalmente le preguntó:

-¿De verdad te llamas Shinain?
-¿Eh?-preguntó con un tono de sorpresa-Claro, no tengo ninguna intención de mentir sobre mi nombre.
-¡Pues perdona!-exclamó Joneal pasándose la mano por el pelo-¡Te he confundido con otra persona! ¿Puedo preguntarte una cosa?
-Sí, claro-contesto Shinain pensando que si Joneal le tenía miedo.
-¿Por qué estás con Atla y Caine?

Entonces, Shinain le explico la historia de la cueva de Birgal, obviando algunos detalles, el incendio que arrasó su pueblo, las ansias de venganza y lo que había pasado hace escasos minutos en el interior de la cueva. Tras explicárselo todo, Joneal lanzó un suspiro y se limitó a darle una palmada en la espalda de ánimo.

-¡Bueno, ya estamos cerca de...!-dijo Atla antes de que algo le interrumpiera.
-¡Vosotros!-gritó una desconocida voz desde los árboles-¡Muerte a los invasores!
-¡Joder!-dijo Caine en alto-¡Ni un momento de tranquilidad!

Una serie de hombres cayeron de los árboles con armas parecidas a unas porras de un tamaño más grande de lo habitual en ese tipo de armas, liderados por una joven que parecía ser la jefa de una tribu que habitaba por los árboles. Al poco tiempo, los cuatro estaban rodeados por los asaltantes y habían preparado las armas, excepto Atla, que se quedó mirando la marca que le había dejado la espada de luz en la palma de su mano.

-(¿Cómo diablos funciona la cosa ésta?)-pensó Atla sin dejar de mirar la marca.
-¡Eh!-gritó la joven-¡Dadnos todo lo que tengáis y prometemos haceros el menor daño posible! Aunque claro, yo no puedo controlarles una vez que estos hayan visto sangre.

La joven que vestía una falda más corta de un lado que de otro y un chaqueta cortada por el estómago desabrochada pero con una cinta sujeta para que no se le pudiese verle un pecho en un rápido movimiento. El resto iban casi sin ropa excepto un pequeño pantalón para tapar lo suficiente, y entonces, vieron la cara de los guerreros, era una expresión como rabia, con los colmillos de los dientes afilados y baba cayendo por el rabillo de la boca.

-¡Al ataque!-exclamó la joven señalando al grupo.

Los guerreros rabiosos atacaron con una bestialidad increíble jamás vista por los tres guerreros. Shinain y Caine atacaron con las espadas cortándoles los brazos a los guerreros o causándoles heridas graves suficientes para matar una persona normal, pero no era suficientes para los rabiosos y siguieron atacando. En cambio, Joneal, atacaba con su vara dejándolos inconscientes por un corto período de tiempo y Atla estaba contemplando la pelea sin poder hacer nada y la única arma que conocía no la controlaba a su antojo.

-¡Cubridme!-dijo Joneal mientras se colocaba entre Shinain y Caine.

Entonces, sacó la orbe fuego y la puso delante de su frente, sintiendo el frío tacto de ésta, y con la misma luz brillante de antes, la orbe desapareció dejándole una marca como si se tratase de una llama y sus ojos se volvieron de un color rojo cambiándose por el color morado de antes.
Tras introducir la orbe en su cabeza, comenzó a lanzar magias de fuego hacia los rabiosos, lo cuál parecía tener más efecto en ellos, pero en un descuido de los tres, la líder del grupo atacó a Atla con las manos, pero la princesa pudo esquivar los golpes, hasta que recibió un golpe en el hombro que hizo que cayera al suelo, y la joven mostró algo que sorprendió a Atla, de la palma de la mano apareció una espada como la de luz, pero esta vez, era oscura y parecía absorber la poca luz de la luna.

-¡Después de tantos años, este es tu fin!-grito la desconocida cogiendo la espada oscura.
-¡Yo no lo haría!-dijo Shinain tras poner la espada cerca del cuello de la asaltante para poder cortarle la yugular.
-¿Quién eres?-dijo Joneal tras quemar a una pila de rabiosos.
-Mi nombre es... –comenzó a decir la chica.
-Su nombre es Nirea-interrumpió Atla-Nirea Alvirage.
-¿Cómo?-preguntó Shinain tras apartar la espada del cuello de Nirea.
-Ella es mi hermana.-dijo mientras se levantó.

Caine se quedó totalmente sorprendido. Hacía 3 años que no la veía porque se había escapado del castillo, 3 años pensando en donde podía estar, la quería.

-¿Dónde has estado tras escaparte del castillo?-dijo Caine entre enfadado y contento.
-¿Escaparme?-preguntó Nirea sin entender lo que Caine quería decir-¡Ah, claro! Así que te contaron la versión en la que Atla sale impune del conflicto.
-¡Nirea!-exclamó Atla-¡No sigas!
-No me escape del castillo, Caine-comenzó a explicar Nirea ignorando las palabras de su hermana-Me desterraron del castillo y Atla es en parte culpable.
-No puede ser verdad lo que está diciendo-dijo Caine mirando con ojos acusadores a Atla.
-Al ser yo mayor que Atla-continuó explicando Nirea-la heredera del trono era yo, y le dije a Atla que me hubiese gustado nacer en una casa humilde y estar alejada de las cosas de palacio y ella corrió a decírselo al rey. Tras decírselo, el rey, mi propio padre me desterró del castillo y tuve que alejarme de allí, es entonces, como una tribu me acogió entre ellos con una sola condición: eliminar a todo el que se acercase a la aldea, pero he fallado.

Tras el verdadero relato de cómo Atla se convirtió en la heredada, el concepto de Caine sobre ella cambió totalmente para mal, y de hecho, llegó a odiarla con toda su alma y decidió dejar el trabajo de guardaespaldas.

-Caine... –dijo Atla totalmente avergonzada por lo que acababa de ocurrir-... perdóname, era joven y ambiciosa pero...
-¡No... vuelvas a dirigirme la palabra!-gritó Caine haciendo que Atla se echase para atrás y no pudo evitar derramar alguna lágrima.
-Ya no puedo volver al pueblo porque he fallado en la única condición que me pusieron y estoy completamente avergonzada.
-¿Por qué no vienes con nosotros?-preguntó Joneal sin contar a Atla.
-¿Tú crees que es lo mejor?
-Creo que sí-contestó Shinain.

Nirea se dirigió a Atla y le cogió de las manos.

-No voy a echarte en cara algo que paso hace 3 años-dijo Nirea haciendo que Atla le mirase a la cara-pero esto es algo que Caine debía saber.
-Nirea... –comenzó a hablar Atla antes de que con las lágrimas así no se la pudiera casi entender-... yo... lo siento tanto.

Las dos se dieron un abrazo conciliador y se dirigieron a los alrededores del pueblo donde se encontraba el Lago Cristalino, un lago con un agua tan limpia que permitía ver el interior de las personas, decía una leyenda local. Nirea y Atla estaban juntas, hablando de todo lo que había pasado en esos 3 años, como se había encontrado a Shinain y a Joneal, la destrucción de Krizea y cosas del terreno personal de cada una como sentimientos.
Al llegar al Lago Cristalino, el grupo se sentó alrededor de unos árboles y buscó algunas ramas secas para poder hacer una hoguera con la que entrar en calor ya que comenzó a hacer un poco de frío. El lugar era precioso. Había unas rocas que sobresalían de una de las montañas y donde caía la limpia agua que llenaba el Lago; éste estaba rodeado por una espesa vegetación y unos grandes árboles que parecían proteger el lugar del exterior. Mientras el grupo estaba alrededor de la hoguera, Caine estaba sentado cerca del Lago observando el agua y comprobar si era verdad la leyenda y podía ver su interior y que era lo que debía hacer con Atla, a la que tantos años había servido y era la culpable de que no pudiese ver a Nirea.
Cuando paso un tiempo, pensó que ya era hora de volver con el grupo y no pensar en lo que había pasado y olvidar lo que en esos momentos rondaba por su cabeza. Pero entonces, paso algo inesperado, al dar la espalda al lago, dio un paso y se quedó parado. Un brazo femenino rodeó el cuello del guerrero y una voz que él conocía le dijo:

-Hola, Caine. ¿Cómo están el resto?

Y entonces, con el otro brazo introdujo un objeto redondo, que Caine reconoció antes de perder el conocimiento, la orbe original Metal. Pero antes de desvanecerse gritó del dolor y alertó al resto del grupo.

-¡Caine!-gritó Atla mirando a todos los lados sin saber adonde dirigirse.
-¡El grito ha venido del lago!-dijo Joneal señalando el noroeste.

Los cuatro se dirigieron hacia allí y vieron algo que la lógica humana no aceptaría e interpretaría como un sueño.

-¿Loar?-preguntó Shinain totalmente sorprendido recordando el momento en el que le rompió el cuello.
-Hola de nuevo, chicos-dijo Loar con un tono de felicidad anormal.
-¡Yo te había matado!
-¿Qué has dicho?-preguntó Nirea escandalizada.
-Bueno, no hemos venido aquí para recordar viejos momentos, Shinain. Estoy aquí para cumplir una misión que me ha mandado mi señor-dijo Loar mientras sacó la lanza de doble filo.
-¿Y Caine?-preguntó Atla cuando vio a alguien con una armadura en el suelo.
-Bueno, ese era el encargo. La orbe original Metal ahora está en su cabeza y ha activado el sentimiento más oscuro que tenía. Matarte-dijo Loar señalando a Atla.
-¿Por qué lo has hecho?-preguntó Nirea
-Explícaselo tú, hombre del pelo violeta
-Los humanos normales... –dijo Joneal.
-¡Continúa!-gritó Loar.
-Los humanos normales no pueden tener una orbe original en su cabeza en el instante mueren o... –volvió Joneal a detenerse.
-¿O...?-preguntó Shinain.
-O la oscuridad de las orbes afecta en su comportamiento y se vuelven marionetas de quien las controle-terminó de explicar Joneal.

Tras este dato, el hombre de la armadura comenzó a moverse y mostró los cambios que produjeron en él la orbe, a medida que se fue poniendo de pie, la armadura cambió de color y se volvió metalizada, creando pinchos en el pecho, espinilleras, espalda y su casco se transformó en uno que sólo mostraba un ojo, el cuál brillaba con una luz que asustaba, y en el hueco del otro ojo salía otro pincho, y aparecieron dos capas de color carmesí que se asemejaban a unas alas en los laterales del casco, y también cambió la espada y su funda, ahora eran más largas y tenía el final más ancho que el resto, se había convertido en una espada bastarda. Tras la transformación y ponerse de pie, comenzó a chillar echando el cuerpo para atrás y con los brazos golpeándose el estómago como si fuese un gorila.

-Cálmate, mi pequeña bestia-dijo Loar acariciando la cabeza de Caine-Pronto podrás atacarles.
-¡Loar!-gritó Shinain corriendo con la espada en la mano a punto de atacar.

Justo cuándo estuvo lo sobradamente cerca de Loar, atacó haciendo un mandoble con todas sus fuerzas, la venganza de su amiga había llegado demasiado lejos como para que pudiese salir impune, pero el golpe fue parado por la mano de Caine y después le lanzó a donde estaban los demás, y los dos se lanzaron al Lago no sin antes despedirse.

-Adiós, chicos. Por ahora, nosotros ganamos-dijo Loar antes de comenzar a reírse.
-¡Caine!-Gritó Atla recordando ese ojo brillante que le miraba acusándole.

Cuando cayeron al agua, ésta no salpicó, como si no pesaran, o fueran entes etéreos sin cuerpo. Joneal, Nirea y Atla fueron a donde estaba Shinain, el cuál estaba tumbado en el suelo, intentando incorporarse, pero el dolor de su espalda era mayor, había recibido demasiados golpes y se acumularon todos en la espalda. Joneal le tendió una mano para ayudar a levantarse.

-¿Te encuentras bien?-preguntó Nirea sin creerse lo que acababa de ver.
-Me duele... mucho la espalda-contestó Shinain mientras se levantaba.
-¡Ese tío tiene una fuerza extraordinaria!-dijo Joneal medio asustado.
-No creo que esa fuerza sea suya-dijo Atla con las manos cruzadas puestas en la cintura-el efecto de las orbes sobre los humanos es aterrador.

Los cuatro volvieron a donde estaba la hoguera que ya se había apagado, pero Joneal pudo volver a encenderla sin ningún problema. Nirea se dio cuenta de que el tenía un orbe en su cabeza y acercándose a él, le cogió de un brazo y lo llevó a un sitio alejado donde poder hablar con más tranquilidad.

-¿Qué pasa?-preguntó Joneal un poco desconcertado-Yo para estas cosas soy muy cortado y me las tomo con calma.
-¿De qué hablas? Bueno, no es para “eso” para lo que te he traído aquí, ¿por qué tú puedas llevar una orbe original y no te pasa nada?
-¡Uy, que tiempo más bueno que hace!-dijo Joneal intentando cambiar de tema-¿te has dado cuenta, Nirea?
-¡No me cambies de tema!-exclamó Nirea sacando la espada oscura de su mano.
-Vale, vale... –dijo Joneal haciendo un gesto de que se tranquilizara-Soy miembro del grupo de magos del continente de Selekia, y el único superviviente de los Kra´Jer, tras la matanza que los soldados de Krizea causaron en mi pueblo.
-¿Qué los soldados de Krizea invadieron el continente de Selekia? ¿Qué estaba tramando mi padre? Entonces, ¿cuál es tu verdadero objetivo?
-Mi verdadero objetivo es matar a la heredera, es decir, Atla. Pero eso terminó cuando en el continente que se encuentra entre Eternia y Selekia me atacaron miembros de la corte de Selekia, para eliminar al último superviviente, ya que era el más poderoso.
-... Me siento culpable de que mataran a todos los de tu raza-dijo Nirea acercándose a Joneal-Lo siento.
-Da igual.-dijo Joneal sonriendo-Eso pasó hace mucho tiempo y me he acostumbrado a estar sólo. Bueno, sigo: entonces decidí pedirle ayuda al rey y matar a todos los miembros de la corte.
-Ahora todo encaja-dijo Nirea dando un golpe con el puño cerrado en la palma de su otra mano.
-No le digas nada a Atla, ya se lo diré cuando crea que es el momento.
-De acuerdo. Regresemos.

Los dos volvieron a donde estaban Atla y Shinain, éste estaba dormido tumbado en el suelo y ella apoyaba su cabeza en el estómago de él. Cuando llegaron, Joneal hizo que el fuego fuese mayor para poder dar más calor y Nirea se tumbó en la hierba intentando descansar. Finalmente, el mago se sentó apoyándose en un árbol y comenzó a oír esa voz que le atormentaba desde que fue atacado y le devoraba su interior. Cada vez tenía menos recuerdos y no podía hacer nada para evitar su avance.

-Joneal... –una voz femenina le susurraba desde su interior- El lago es la solución para todos tus problemas... ya no dejarás de estar sólo...
-¡Cállate!-gritó Joneal tapándose con las manos los oídos,

Pero a pesar de pedir silencio, la voz se apoderaba de su cuerpo y en pocos segundos, se encontraba reflejado en el lago, pensando en tirarse y acabar con todo el dolor que le suponía estar vivo.
En el campamento, Nirea abrió los ojos y vio a Shinain y Atla durmiendo juntos, pero Joneal no estaba por ningún lado y entonces, comenzó a mirar a todos los lados, buscándole hasta que le vio en el lago, se levantó y se dirigió hacia allí.
Cuando llegó, le llamó pero él no se giró, parecía que estaba totalmente concentrado en una cosa y de repente, se lanzó al agua, salpicando todo a su alrededor y Nirea sin pensárselo 2 veces, corrió y se lanzó al agua para intentar salvarle. Comenzó a bucear, aguantando la respiración, y vio el brazo de Joneal, y con su mano toco la de él y al abrir los ojos se encontró en una habitación vacía.

-¿Qué es esto?-preguntó Nirea mirando a todos los lados y dándose cuenta de que no estaba empapada.
-¿Qué haces aquí?

Nirea se giró y vio a su lado un niño de unos 6 años de edad que le recordaba a Joneal solo que el niño tenía el pelo corto y vestía una camiseta y un pantalón corto, ambas de color blanco.

-¿Cómo te llamas?-preguntó Nirea agachándose y poniéndose a la misma altura que la del niño.
-Me llamo Joneal, ¿y tú?
-Hola Joneal, me llamo Nirea.

El niño se marchó corriendo mientras saltaba y decía su nombre y de repente, desapareció. La estancia se quedó a oscuras y por debajo de ella, pudo ver como unos soldados arrasaban un pueblo. Nirea se quedó mirando uno de ellos y pudo ver el símbolo de la guardia de Krizea, una espada alada.

-Esto es cuándo los soldados de Krizea atacaron el pueblo de Joneal-dijo Nirea mientras miraba a sus pies.
-Así es.

A su lado había aparecido un joven de unos 13 años de edad, que se parecía más al Joneal actual, y a pesar de su aspecto, mostraba una madurez pocas veces vista en un joven de su edad.

-Los mataron a todos-dijo con una voz realmente triste-y yo sobreviví por algún extraño motivo y ahora estoy solo. ¿Por qué no morí con ellos?
-¡No digas eso!-dijo Nirea poniéndole las manos en los hombros del joven-Tienes una misión, que es vengar a tu pueblo y si para eso, tienes que matarme a mí, hazlo.
-... Gracias, Nirea.

El lugar volvió a quedarse a oscuras y apareció a sus pies el momento en el que Atla, Caine y Shinain conocieron a Joneal. Nirea sonrió al ver como asustó a su hermana, pero esos recuerdos se centraron en una conversación de Atla y Joneal.

-¿No tienes familia Atla?
-Tengo una hermana.
-¿Dónde está?
-No lo sé, Por mi culpa la echaron del reino, tengo tantas ganas de verla.

Una lágrima cayó por la mejilla de Nirea, y apareció una mano que conocía dándole un pañuelo

-Ella te quería de verdad, Nirea-dijo Joneal levantándola.
-Pensaba que me odiaba por lo que me había hecho-dijo Nirea limpiándose las lágrimas con el pañuelo.
-En cambio, yo estoy solo, no tengo a nadie-dijo Joneal con voz masculina y femenina a la vez.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Nirea habiendo notado la segunda vez.
-¿Qué quieres decir?-dijo de nuevo con la doble voz.
-¡Sal de ahí, demonio!-exclamó Nirea sacando la espada oscura.

De repente, el cuerpo de Joneal ardió y en su lugar apareció una demonio con alas blancas y pelo azul largo, y con dos bandas que tapaban lo mínimo.

-¡Qué aburrida eres!-dijo la demonio arreglándose el pelo-¡Me lo estaba pasando tan bien con este hombre tan guapetón!
-¡Una demonio devoradora de recuerdos!-exclamó Nirea con la espada oscura en la mano-¡que poco original!
-¡Poco original?-exclamó la demonio escandalizada-¡Ahora morirás a mis manos, zorra entrometida!

La demonio se abalanzó hacia Nirea sacando las garras y ésta las esquivo clavando a continuación la espada oscura en la cabeza de la devoradora de recuerdos.

-Has hecho justo lo que yo quería-dijo Nirea mientras sacaba la espada de la cabeza y la demonio desaparecía convirtiéndose en polvo.

Entonces, Nirea se acercó al cuerpo de Joneal y tras tocarle, volvió a encontrarse en el lago con la mano del mago cogida y se dirigió hacia la superficie para respirar aire fresco. Cuando llegaron al exterior, saco el cuerpo de él y lo puso boca arriba dispuesta a hacerle el boca a boca.
Tras unos momentos, el mago se despertó y Nirea le abrazó.

-¿Qué ha pasado?-dijo Joneal poniéndose una mano en la cabeza.
-La leyenda del lago era cierta.-dijo Nirea mirando a los ojos al chico-He podido ver lo que hay en tu interior y he matado a lo que había dentro de ti.
-Así que lo sabes todo ya.
-Sí, y por eso quiero que tengas este recuerdo para siempre.

Nirea puso las dos manos en la cara del chico y le besó. Después del beso, se fundieron en un abrazo sin decir ninguna palabra más. Joneal le estaría agradecida eternamente a Nirea todo lo que ha hecho por él.
En la hoguera, Shinain y Atla estaban mirando a la joven pareja y después, los dos se miraron mutuamente.

-Tenías razón, en que era mejor que lo hiciese sola-dijo Atla tras sonreír a Shinain.
-Nirea podía de sobra con ese demonio-dijo Shinain mirando a la Luna-Ese tipo son muy débiles.

Tras la pequeña conversación, volvieron a dormirse después de ver como los dos todavía estaban abrazados. No todo lo que había pasado en esos días iba a traer malas consecuencias.

-¡Ah!-dijo Joneal.
-¿Qué pasa?-preguntó Nirea sin alejarse mucho de Joneal-¿Te duele algo?
-No, que va-contestó para tranquilizarla-Tengo que hablar mañana con Shinain. Es muy importante.

Y aquí el capítulo 2!!! Espero que os guste y espero vuestros comentarios!