Clan DLAN
21 de Agosto de 2018
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LOS BREVIARIOS II: KOLDO JARNEA-ROJDOWSY SEGÚN ANNA RICOPARR


El poeta checo Silabio evoca con frecuencia en sus versos el recuerdo de su esposa Agnes Caribdis, despedazada por un tiburón martillo en una acequia. Sirvan estas breves líneas como homenaje su recuerdo, que no a ella, que bien la pueden dar morcilla por morir de una forma tan penosa, ni a su viudo, ególatra abrazafarolas adicto al ceregumil, que ójala se esté pudriendo en el limbo de los narcisos:

Los años que vivimos, ¡que no pasen en balde!, tu lluvia hizo brotar en mí vergeles donde tan solo había tierra seca, al tiempo que apagaba el fuego que me quemaba y me hacía brillar. La luz que tu nunca verás brilla en los corazones de quienes te rodean, donde tu solo ves palabras yo siento calor, el calor de tu lluvia templada que todo lo empapa dentro de mí, repartiendo el alivio de la ternura, administrando el glorioso don, la divina presencia. Que nunca me falte tu vida, que nunca se apague la llama que aviva una brisa lejana. Aquí seguiré, a la espera de una respuesta escrita en la carne que aún no ha sido, palpando las desgracias de un mundo dormido, sufriendo los males que aún no han tenido lugar. Siento el regocijo en mi estupidez, brindo por mí una copa de vino rancio, ¡que derroche! ¿Qué fue de aquellos días de gozo, de páginas colmadas, de ilusiones inexistentes?, ¿Qué fue de aquel muchacho que abrazaba la desgracia y la ahogaba en su pecho?

Tu alma es un machete que cercena mi agonía, desmembra la angustiosa soledad y rebana en mil rodajas mi felicidad en el desastre…ALGO DEBE DE TENER LA TRISTEZA CUANDO PARECE FELICIDAD. Sentimiento amargo del que habita en un cenicero, expectorando cada mañana una letanía flemática, dulces canciones en el patio de un colegio en llamas alegran mi oído sordo. Mis dos muñones acarician un rostro etéreo en el vacío, un rostro que sonríe piadosamente, un gesto inalcanzable, el dolor me ciega, el rostro se desvanece y otra vez me veo envuelto en tinieblas, sin rostro que palpar ni pared sobre la que apoyar mi cuerpo.

Recuerdo cuando a Bego la atropelló aquel taxi, recuerdo su cuerpo rodando por el asfalto, rodando como si fuera un gran muñeco articulado, recuerdo su cara, su expresión ya inerte cuando me acerqué a ella, siento la punzada en el estómago, el nudo en la garganta, siento el frío en tu cara y en mi mente retumban de nuevo los gritos de horror de las viejas.

Las ilusiones de un lagarto al sol, las oscilaciones de un corazón transplantado en la nevera de un repartidor de desgracias. Nunca verás mas allá de ti mismo si no te apartas la nuca de la vista, atadas tus manos veo tu sonrisa por última vez mientras te hundes lentamente en el sumidero de mi bañera. Lucho contra una figura ajena al tiempo, siento que pierdo el tiempo, tal vez debería pensar en otra cosa, como una vieja japonesa haciendo ikebana, dejar de pensar dejar de ser. Mientras haces esto piensas en lo que te espera ahí fuera, al igual que yo, que pienso en todo aquello que me esperará fuera todas las veces que esté dentro de ti. Girarás la cabeza y te embarcarás en tu pequeño viaje individual, un viaje del que no tienes la menor idea de nada salvo que aquí estoy yo, escribiendo gilipolleces en una pegatina para dejarla abandonada en el meadero de algún bar, abandonada a su suerte esperando que alguien como tu la rescate del olvido.

Que triste resultó la despedida entre aquellas dos almas, títeres de un juego absurdo y vital. La pertinaz indiferencia de la masa de corto caletre me atormenta, sus rostros planos como la tapia de un cementerio, sus palabras vacías, sus intereses mundanos en un escenario cruel hacen de mí un ser invisible, tan diáfano como el esternón de un ángel. Olvídame, casquivana que en los cielos estás, para que pueda vivir al fin, olvídame gloriosa pelandusca para que dentro de quince años mi nombre y el tuyo retumben el las paredes de una insólita caverna anecoide, olvídame, divina ramera, para que ambos podamos al fin ser el uno para el otro en el perpetuo recuerdo de una mente muerta.

Recuerda como nos olvidamos, recuerda como te observaba, olvida aquel recuerdo, rememora los olvidos borrados cuando volvamos a la terraza donde nos vimos por primera vez. Eres tan estúpida que haces que no pueda vivir sin ti, eres tan insoportable que no haces sino mantenerte muerta en vida, hundida en la fosa de mis recuerdos olvidados.

Tenlo presente, esto es así porque:

Las putas son como mariposas con alas en blanco y negro.
Las palomas del parque son como enormes ratas con plumas,
Alimentadas por viejos que son como ángeles crueles.
El policía es como un neumático de cristal.
El soldado es como un chorro de lava en el biberón de un gorila.
La vida es el sonido de una radio en una ferretería lejana.
Tu vida es una caja de habanos repleta de vacío.
Mi vida es un vacío repleto de cajas de habanos.
Las personas son como las teclas de un gran piano sobre las que camina un gato.
El amor que siento es como el humo de la chimenea de una casa abandonada.
Aquel niño ahogado en el fondo del pantano es tu pasado.
Aquel anciano que sueña en la cumbre de esa montaña inexpugnable es tu destino.


¡Viva el vino que bebe el babuino! ¡que babuino tan cetrino!