Clan DLAN
20 de Febrero de 2018
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En este libro, Bukowski describe los doce años que pasó trabajando en una sórdida oficina de correos. Su forma natural, crítica e irreverente de narrar los acontecimientos han convertido esta obra en un clásico. Son de destacar las extravagantes escenas que Chinaski y sus compañeros tienen que afrontar en el día a día.

CARTERO

Le señalé dónde tenía que firmar y le di un bolígrafo. Miré sus tetas y el resto de su cuerpo y pensé, qué pena que esté chiflada, qué pena, qué pena.
Me devolvió el bolígrafo y el papel firmado con un simple garabato.. Abrió la carta y empezó a leerla mientras yo me disponía a irme.
Entonces se cruzó delante mío en la puerta, con los brazos extendidos. La carta estaba en el suelo.
- ¡Obseso, obseso, obseso! ¡Ha venido aquí para violarme!
- Mire, señora, déjeme...
- ¡SE LE VE LA MALDAD ESCRITA EN LA CARA!
- ¿Cree que no lo sé? ¡Ahora déjeme salir!
Con una mano intenté apartarla a un lado. Me clavó las uñas en una de las mejillas. Solté la saca, se me cayó la gorra, y mientras me ponía un pañuelo para limpiarme la sangre, ella me lanzó otro zarpazo y me rasgó la otra mejilla.
- ¡TU, ZORRA! ¿¡QUÉ COÑO PASA CONTIGO!?
- ¿Lo ve? ¿Lo ve? ¡ES USTED UN MANIÁTICO!
Estaba pegada a mí. La agarré por el culo y pegué mi boca a la suya. Notaba sus tetas pegadas contra mi cuerpo. Ella apartó su cabeza hacia atrás.
- ¡Violador! ¡Violador! ¡Maníaco violador!
Bajé con mi boca y agarré una de sus tetas, luego pasé a la otra.
- ¡Violación! ¡Violación! ¡Me están violando!
Tenía razón. Le bajé las bragas, luego me desabroché la cremallera y se la metí, luego la llevé en volandas hasta el sofá. Caímos sobre él.
Levantó sus piernas bien alto.
- ¡VIOLACIÓN! –gritaba.
Acabé, me abroché la cremallera, recogí el correo y salí, dejándola mirando lánguidamente el techo...