Clan DLAN
20 de Febrero de 2018
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Francisco J. Moreno

Crítica:
"Si me necesitas, llámame" de Raymond Carver


Once años después de su muerte, Tess Gallagher, viuda de Raymond Carver, se ocupa de publicar cinco relatos nuevos e inéditos de su marido, dando forma a una recopilación de desperdicios que debería venderse con una pegatina que rezase "Sólo para fans", y es que la prosa lenta, aburrida y monótona de Carver no es para cualquiera.

El primero de estos relatos, 'Leña', nos muestra un hombre abandonado por su mujer, que decide cortar un camión de leña para evadirse de la realidad, mientras se esfuerza en escribirle una carta que nunca llega a terminar. El relato comienza con un lenguaje preciso y fluido que te atrapa desde el primer momento, para empezar a repelerte unas líneas más abajo, y dejarte vacío e insatisfecho al final.

'¿Qué queréis ver?' nos habla también de una pareja a punto de separarse, que decide pasar su última noche cenando con sus vecinos. Su lenguaje es demasiado preciso para hacer bella la insulsa trama que nos presenta.

'Sueños' presenta una pareja que ha perdido la pasión, y ve morir al hijo de una vecina en un incendio. Contrario a lo que cabría esperar, Carver no se apasiona con el relato de la madre desesperada por la muerte de su hijo, sino que se aleja de ella y espera agazapado a que regrese la cotidianeidad, donde su estilo lento y preciso, monótono y depresivo, se encuentra más en su salsa.

'Vándalos' vuelve con el tema del incendio. Dos parejas tienen una larga conversación -como siempre cotidiana, insustancial- durante largo rato hasta que se dan cuenta de que una de las casas del barrio se ha incendiado. Bajan y se ponen a mirar.

'Si me necesitas, llámame' es el relato que da nombre a esta tediosa recopilación, pero tampoco sube demasiado la calidad global de este libro. Regresa al tema de la pareja con problemas, en la que ambos deciden pasar una temporada lejos de casa; una temporada que se convierte en un solo día.

Como epílogo, tenemos a Tess Gallagher explicándonos cómo encontró estos relatos y por qué los publico -básicamente, porque no tenía otra cosa que hacer. Lo curioso es que se hace más agradable leerla a ella que a Raymond Carver.

El estilo de Raymond Carver es este libro es preciso y exacto, pero lento y aburrido, monótono. Se centra siempre en acciones cotidianas, y prescinde del clímax la mayoría de las veces o, de incluir algo extraordinario, lo pasa por alto como si fuese algo irrelevante.

En resumen, un pésimo y monótono libro que, carente de creatividad, sumerge al lector en unas historias en las que nunca pasa nada. No es un libro para cualquiera, ni siquiera para amantes de la literatura. Sólo recomendable a admiradores y fanáticos.